jueves, 3 de febrero de 2022

Maestros Argentinos: Una experiencia inolvidable

Un día recibí una invitación de un colega, Germán Soto. Me proponía formar parte de un equipo de docentes para participar de un concurso. Con la intensidad y entusiasmo que caracteriza su relato, le contesté que siempre que fuese para el bien de la escuela, contara con mi apoyo, pero que al otro día y con más tiempo conversaríamos mejor.

Fui a casa solo con un nombre “Concurso Maestros Argentinos” y con esa curiosidad empecé a buscar en internet de qué se trataba el concurso. Con algo de información, al otro día volví a reunirme con Germán y una vez obtenida la autorización por parte del equipo de conducción de la Escuela, empezamos a trabajar para contar en qué consistía nuestra Expo Beltrán.

La invitación se extendió a todos los docentes de la escuela, cada uno debería aportar imágenes y experiencias de la trayectoria de nuestra Expo Beltrán que, para entonces, llevaba cinco ediciones y en su itinerario se evidenciaba la consecución de los objetivos generales formulados inicialmente.

Con el correr de los días, se fueron organizando equipos de trabajo cada uno con un referente, los equipos eran quedaron conformados así: Ciclo Básico a cargo de Judith Camnasio, Formación Profesional a cargo de Germán Soto, Tecnicatura en Automotores a cargo de Jorge Escobar, Tecnicatura en Electricidad a cargo de Oscar Melgratti y Tecnicatura en Gestión y Administración de las Organizaciones a cargo de Teresita González Azcoaga.

La conformación de equipos tenía como objetivo principal recopilar toda la información, para contar por medio de un perfil de Facebook el camino recorrido desde 2012 a 2016. En las bases del concurso se solicitaba expresamente que no se incluyeran fotos ni videos, es por que debíamos buscar la estrategia para mostrar aquello que habíamos hecho por años. Así se le ocurrió a Germán, incorporar al informe diferentes enlaces que transportaran a esas páginas.

Comenzamos a contar todo lo que habíamos hecho durante años por medio de relatos, imágenes y videos en nuestra página. Fueron madrugadas de mucho trabajo, al hecho de recopilar información, habría que sumar el ordenamiento y la edición de aquel material. Recuerdo que un viernes por la tarde, como responsable de mi tecnicatura, me senté a las 17hs a terminar la edición de la página y terminé a las 3 de la mañana, ya que a las 8 de ese mismo día salía de viaje con unos amigos.

La escuela se movilizó para aportar información, al final aquello que parecía, en un principio, no tener tanta repercusión, se convirtió en un entusiasmo general no solo de estudiantes y equipo docente, sino también de ex alumnos que comenzaron a participar como protagonistas de este nuestro gran evento institucional llamado Expo Beltrán.

Entre los 20

Corría el mes de junio, todo estaba presentado, solo habría que esperar algún tipo de información por parte de los organizadores del concurso, pero las esperanzas estaban, ya que habíamos contado nuestra experiencia y sobre todo, mostrado de mil maneras diferentes que el objetivo de reducir la deserción escolar en nuestra escuela se había logrado notablemente, como así también se había logrado fortalecer la cultura institucional, el trabajo colaborativo, el sentido de pertenencia, se elevó el número de ingresantes y se logró optimizar el proceso de selección de las tecnicaturas por parte de nuestros estudiantes. Esto eran solo algunos de los objetivos que con orgullo y prudencia contábamos en nuestro informe. Sabíamos, por la página oficial del concurso, que habían más de 500 instituciones postuladas para este premio, la ilusión estaba presente, como también así la prudencia al no crear falsas expectativas en nuestros estudiantes.

Los días fueron pasando, hasta que el viernes 7 de julio luego del acto en conmemoración al Día de la Independencia Argentina, estando yo en secretaría, veo a Germán Soto venir corriendo desde taller gritando “¡estamos entre los 20!”. Con Griselda Muñóz, secretaria de la escuela no entendíamos mucho, pero sabíamos era algo muy bueno, y es que nuestra Expo Beltrán estaba postulada entre los 20 mejores proyectos del país. Un correo electrónico lo confirmaba, y los mensajes entre docentes comenzaron a reproducir la buena nueva.

Esa noche yo viajaba a Buenos Aires, y recuerdo que estando en el aeropuerto de Resistencia todavía conversaba vía mensajes con Germán preguntando si era cierta esta noticia. Yo no tenía dudas de que nuestro trabajo era valioso, pero al haber tantas escuelas postuladas, tenía mucho respeto hacia ellas.

Subí y bajé del avión pensando en el concurso Maestros Argentinos, y todo el fin de semana lo seguí pensando. Era un logro importantísimo para nuestra escuela, haber llegado a esta instancia ya era ganar, pero también, entusiasmaba pasar a la siguiente fase. El próximo paso consistía en hacer una presentación vía skype frente al jurado del concurso y quedaban pocos días para ello.

Presentación ante el jurado

13 de julio de 2017 a las 10hs fue la fecha y hora asignada para que el equipo de docentes que representaba a la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán tuviese una entrevista con el jurado del Concurso Maestros Argentinos. Había que ser estrategas con el tiempo, ya que resultaría escaso para contar todo aquello que queríamos sobre nuestra Expo Beltrán. Pero como todo equipo de trabajo unido, no podíamos dejar fuera de esta experiencia a los protagonistas de esta historia que estábamos escribiendo. Fue así como en medio del patio interno de nuestra escuela se armó el telón, como en todo acto importante, y se les invitó a todos los cursos del turno mañana a participar de la conexión vía Skype con el jurado. Nuestros estudiantes sabían perfectamente de qué se trataba esta entrevista, y por eso no hubo necesidad de negociar, el respetuoso silencio se hizo presente ni bien salieron con sus sillas alrededor del patio para ser testigos de algo trascendental que estaban viviendo es su escuela, esa escuela de barrio que habían elegido para formar parte de ella.

Emoción, nerviosismo y ansiedad se conjugaban con los celulares en alto para captar imágenes y videos de ese momento impensado. Y comenzó la entrevista donde cada docente referente expuso sobre su campo del saber trabajado, también hizo lo propio el Rector de la Escuela Horacio Martínez quien dio una referencia general de la historia institucional.

Ocho fuimos las personas que tuvimos el honor de hablar sobre nuestra Expo Beltrán, pero detrás de cámara y junto a nuestros estudiantes estaba todo el personal docente y no docente en miles de detalles: los que prepararon este escenario, el que manejaba la cámara de la computadora, los que controlaban que no se cortara la conexión de internet y los que acompañaban a los estudiantes.

Nuestra exposición finalizó con un paneo general hacia ellos, los estudiantes, que con la euforia propia del momento brindaron un fuerte aplauso a este acontecimiento increíble para todos. El jurado, por su parte, tuvo el detalle de saludarlos y desearles éxitos en todo lo que se viviera posteriormente. Yo en ese momento, al escuchar las palabras del jurado, me atreví a pensar que pasaríamos a la siguiente etapa, pero solo pensé, decirlo me parecía un acto de soberbia.




Entre los 10

Y así pasaron los días, llegó el receso de invierno, y la esperanza crecía, hacía meses que el nombre de nuestra escuela figuraba en diarios locales y portales regionales. Eso me enorgullecía, pero a la vez incrementaba mi ansiedad.

El último viernes de vacaciones, recibí un comunicado de Germán Soto, donde nos informaba que, para el martes siguiente, debía preparar los stands de la última edición de la Expo Beltrán, ya que un equipo del Ministerio de Educación iría a tomar registro audiovisual de los trabajos más representativos de nuestra Expo Beltrán. Para ello, a primera hora del día lunes, tuvimos que pedir autorización a todos los tutores para la cesión de imagen y sonido, fue un trabajo agotador para los preceptores, ya que las tomas serían generales y en un día normal de clases. Pero nuevamente logramos, las autorizaciones estuvieron listas y los stands presentados con todo esmero. Yo estaba a cargo del trabajo “360 soluciones verdes” que consistía en la fabricación y comercialización de abono orgánico a partir de los desechos que generaba nuestra escuela, pero no era el único de la Tecnicatura en Gestión y Administración de las Organizaciones, también estaba un trabajo muy bien logrado a cargo de Erika Acevedo con los estudiantes de 4to 1era, se llamaba “Revolución de mercado” que mostraba la evolución del mercado al desarrollarse códigos de comercio que dieron lugar a la aparición de las empresas actuales. La Tecnicatura en Automotores presentaba “El auto eléctrico solar”, por su parte la tecnicatura en Electricidad presentó “El Semáforo Azul” un proyecto que permitía dar color verde a los vehículos en situación de emergencia (Policía, Bomberos, Ambulancias y otra de color azul para advertir a los automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones de la situación de emergencia. Por su parte ciclo básico, trabajaba con robótica presentando diferentes tipos de robots fabricados por los estudiantes y en la mayoría de los casos con productos reutilizados.

La escuela estaba movilizada, las clases continuaban, pero también había un aire festivo, como si estuviésemos viviendo una Expo Beltrán, pero en invierno. En los recreos nos encontrábamos con camarógrafos y personas extrañas a nuestra escuela que, al hablarnos con admiración, alimentaban las ilusiones con las que hacía meses convivíamos.

El segundo día de visita, llovió por la mañana y eso retrasó por algunas horas las grabaciones que debían hacerse en el sector de taller, no obstante, los estudiantes que participarían de esas tomas, estuvieron presentes y no se perdió el día de trabajo.

Recuerdo escuchar por la radio, que ese mismo día, 1 de agosto de 2017, que visitaría Corrientes el entonces presidente de la Nación Ingeniero Mauricio Macri, no dí mucha importancia, ya que estaba muy enfocada con lo que estábamos viviendo en nuestra escuela. Pero al mediodía, al salir de la escuela, se acerca nuestra inquieta Secretaria Griselda Muñóz y me comenta que escuchó por radio que el presidente visitaría una escuela agro técnica de Capital. Por un momento la miré, y le dije: “¿Seremos nosotros? aunque no somos agro técnica, pero los periodistas se pueden equivocar”, ella me respondió que estaba pensando lo mismo. Con esa inquietud fui a casa, debía volver a las 14,30hs para seguir trabajando, y así fue, al volver, me encontré en la entrada de la escuela con las mismas personas que había visto a la mañana, eran cinco hombres de estaturas muy diferentes pero esta vez estaban vigilando el ingreso de docentes y alumnos al taller, también noté que todos ellos tenían auriculares puestos. Al entrar a secretaría Griselda me dijo: “Tere: ¡Somos nosotros!” manejá la información con prudencia con tus alumnos y buscá un estudiante que quiera darle la bienvenida en nombre del alumnado. En ese momento Germán Soto solicitó que todos los trabajos que se estaban exponiendo en el patio interno, se trasladaran al sector de taller. Tratando de mantener la calma trasladamos todo y fue entonces cuando reuní a mis alumnos y a los alumnos de Erika, les conté que vendría a visitarnos el presidente de la Nación, que ellos debían exponer como siempre, con total naturalidad, respeto, orgullo por el trabajo y humildad para escuchar devoluciones. También pedí si alguien quería dar la bienvenida, entonces se ofreció con mucho entusiasmo Rocío Sánchez Cubilla. Rocío era una buena estudiante, inquieta y simpática que soñaba con entrar a la Armada Argentina, me reuní con ella durante algunos minutos y me pidió que le enseñara qué debía decir. A Rocío le dije que pensara dos cosas: primero: qué le diría a una persona que vista nuestra escuela, y segundo qué le diría al presidente de la Nación. La dejé sola, en un aula por diez minutos para que elaborara su mensaje y luego la escuché, no había nada que sugerir, Rocío tenía muy claro lo que diría al Presidente de la Nación.

Pasó cerca de una hora, y la euforia y la ansiedad de nuestros estudiantes iba creciendo, para entonces las puertas de la escuela estaban cerradas y los estudiantes que iban para educación física solo entraban con un preceptor que los acompañaba hasta la cancha. La señal de los celulares empezaba a disminuir, y cada vez llegaban más periodistas. Como para dejar constancia del momento histórico que estábamos viviendo se me ocurrió escribir en la biografía de mi Facebook “Hoy el Presidente se convierte en Beltraniano”, llamé dos minutos a mis padres para contar lo que estaba pasando y envié un par de mensajes a mis hermanos y amigos.

Esperamos un poco más, y en esa espera se vivía un clima de fiesta, de expectativa y de mucha emoción. No era Mauricio Macri quien nos visitaba, era un Presidente de la Nación quien venía a ver lo que hacíamos en nuestra querida escuela.

No me acuerdo qué hora era, pero si tengo la imagen clara de todos los estudiantes del ciclo básico distribuidos ordenadamente a lo largo del camino a taller, y los stands impecables en las aulas de taller, cuando llego una camioneta gris y de ella bajó el presidente de la Nación. Se acercaron a él el Vicerrector Daniel Céspedes, el entonces Jefe de Taller Mario Rodríguez, el coordinador de la Expo Beltrán Germán Soto, y la estudiante Rocío Sánchez Cubilla. Rocío me miró como esperando una señal para comenzar a hablar, Germán dió la palabra y Rocío dijo: “me llamo Rocío Sánchez Cubilla y en nombre de los estudiantes de nuestra Escuela Técnica Fray Luis Beltrán quiero darle la bienvenida e invitarlo a que pase a ver lo que hacemos acá”. El presidente reaccionó dándole un abrazo e inmediatamente comenzó su recorrida. Con mis estudiantes fui al aula donde teníamos nuestro stand y esperamos la visita, el grupo de custodios (a los que yo había visto todo el día, sin saber quiénes eran) guiaban la visita y revisaban detalladamente cada espacio, de repente entró la comitiva a nuestro salón, primero se dirigieron a mirar el stand “Revolución de mercado” y luego visitó nuestro trabajo “360 soluciones verdes”. Los estudiantes presentaron el proyecto y nuevamente fue Rocío quien tomó el frasco de abono orgánico e invitó a Macri a que observara el producto diciéndole “Huela Señor presidente”, como confirmando la excelente calidad de nuestro producto. No recuerdo con detalle que hablamos en ese instante, solo atiné a pedirle una foto con mi grupo de estudiantes a los que el presidente accedió sin problema, uno de los custodios nos tomó la foto, que más tarde se volvió viral.

Al retirarse la comitiva, la escuela quedó “revolucionada” los teléfonos volvieron a tener señal y los periodistas entrevistaban a las autoridades, estudiantes y profesores. Los estudiantes del proyecto “Semáforo azul” salieron a dar la buena nueva, es que el Presidente al visitar su stand dijo una frase que todos queríamos escuchar: “Vengo a comunicarles que están entre los 10 mejores proyectos del concurso Maestros Argentinos”. Todo era perfecto, y nuestra escuela era el mejor lugar en el que podíamos estudiar y trabajar.


El viaje

Una fecha teníamos en mente: 4 de septiembre de 2017, y el mes de agosto parecía correr tan lentamente que esa fecha parecía inalcanzable, es que era el día en que sabríamos qué premio recibiría nuestra Escuela. Ese día el equipo de docentes referentes debía estar presente en el Centro Cultural Kirchner para traer el premio, que aún no sabíamos, ya que ese mismo día nos enteraríamos de la posición en que había quedado nuestra Expo Beltrán. Pero teníamos claro que estar entre los diez mejores proyectos educativos del país ya nos hacía ganadores, estábamos felices, ansiosos, orgullosos, pero siempre con los pies en la tierra.

El viaje se fue preparando, y en el devenir vertiginoso de esos días, se olvidaron de incluirme en la lista de docentes referentes, es decir, que la lista tuvo un error por parte de mi escuela.

Griselda Muñoz estaba muy afligida pidiendo mil perdones, mientras Germán Soto trataba de subsanar el error comunicándose con los organizadores, los pasajes ya estaban listos, y mi lugar estaba ocupado por Walter Palacios, un gran referente de la Tecnicatura en Automotores.

Fiel a mis creencias de que “Dios todo lo acomoda para bien” yo me preparé para viajar por mi cuenta, puesto que la organización me otorgaba, sin costo, la entrada al evento y todas las actividades de ese día. Entonces decidí viajar sola el viernes por la noche y esperar al equipo docente que llegaría la noche del domingo, tal fue mi sorpresa que, esperando colectivo en la terminal de Corrientes, me encontré con la Profesora (de mi secundaria de Itatí) Elisa Paoloni, quien me dio su característico abrazo y deseando éxitos. Sería la última vez que nos veríamos en esta vida.

Al llegar a Buenos Aires me alojé en el departamento de mi familia y ese día sábado caminé todo el día por la ciudad, sola, sin prisa, pero con la cabeza puesta en el evento que nos esperaba. Mis alumnos enviaban mensajes de aliento, y preguntaban miles de cosas, entonces, estando en la Catedral de Buenos Aires les propuse mostrarles ese histórico lugar donde además descansan los restos del Padre de la Patria. Así fue como un sábado por la siesta dí mi primera clase vía WhatsApp, sin imaginar que tres años después, con el advenimiento de una pandemia, ese formato pasaría a ser una práctica docente.

El domingo por la noche fui al Aeroparte Newbery a esperar a mis compañeros, esta vez ya estaba acompañada por mi hermano Humbi que había viajado desde San Miguel y quien, como toda mi familia, seguía atentamente las instancias del concurso. En Aeroparque nos encontramos los seis: Germán Soto, Judith Camnasio, Oscar Melgratti, Jorge Escobar, Walter Palacios y yo, y nos saludamos como si hubiese pasado un siglo desde la última vez que nos habíamos visto. Estaba todo listo, solo faltaban horas para el gran evento. 


Con la Profesora Elisa Paoloni en la terminal de Corrientes


Sábado a la siesta caminando por Bs AS fui al CFK

Domingo por la noche, a horas de la premiación.

La premiación

Lunes 4 de septiembre de 2017, llegó el esperado día. Con mi uniforme impecable, fui hasta el hotel a sumarme a mis compañeros para ir al Centro Cultural Kirchner, estaba estacionado un colectivo que llevaría a los diez equipos docentes del país. El espíritu era festivo, nos saludábamos con los docentes de otras provincias, intercambiamos chistes y experiencias del viaje. Al subir al colectivo, también lo hizo un grupo de estudiantes de Jujuy, no entendíamos por qué había estudiantes, ya que a nosotros no nos habían permitido llevar alumnos. Llegamos al Centro Cultural y luego de pasar por varios controles de ingreso, esperamos en el hall central, en ese momento nos encontramos con el Rector Horacio Martínez, la secretaria Lucy Rodríguez, el Jefe de Taller Mario Rodríguez y la Profesora Ramona Rodríguez quienes habían hecho un maratónico viaje en auto para no perderse el evento. Beltrán ya tenía once representantes, sumado a mi hermano Humbi que pudo ubicarse en la platea para tomar las mejores fotos. Tal vez no teníamos la hinchada bulliciosa que llevó la provincia de Salta, tampoco nos acompañaba la Ministro de Educación como tenían casi todas las provincias, pero teníamos la Bandera de Corrientes, esa que a último momento había puesto en mi equipaje, y yo como siempre, en mi teléfono, la Bandera de Itatí. Para poder dejar algo de registro de lo hermoso que estábamos viviendo, se me ocurrió hacer un video con mi celular donde cada profe manifestaba sus sentimientos antes del inicio de este evento. Ese video más tarde fue compartido con nuestros estudiantes.

Otra vez los celulares estaban quedando sin señal, es por ello que antes de ingresar al salón azul, llamé a mis padres, y envié varios mensajes a mis afectos, quería compartir un poco de toda esa gran experiencia que estaba viviendo.

Ni bien permitieron el ingreso de nuestro equipo al salón azul, donde sería la premiación, lo primero que vimos en la enorme pantalla del escenario fue el audiovisual del auto eléctrico solar, fue inexplicable la emoción que sentí al ver un poquito de nuestra Beltrán en tal escenario.

Antes de comenzar el acto, se presentaron de manera oficial los diez audiovisuales de cada escuela participante. Respetuosamente aplaudíamos y felicitábamos a cada uno, todos eran excelentes, nuestra Expo Beltrán no quedaba atrás.

El acto comenzó cuando el Presidente Mauricio Macri llegó al lugar acompañado por el Ministro de Educación Alejandro Finochiaro, y luego de las palabras protocolares de la Secretaria de Innovación Mercedes Miguel, comenzó la premiación con las menciones especiales a aquellos trabajos destacados en innovación. Continuó luego con la premiación a los diez equipos.

El anuncio del décimo lugar lo escuchamos con mucho detenimiento y fue para el proyecto “Las ciencias en el nivel inicial” Club de ciencias "Galileo Galilei", jardín de infantes N°18 "Islas Malvinas Argentinas" de Santa Cruz. Luego nos preparamos para escuchar el novemos lugar, y allí apareció proyecto “Expo Beltrán” de la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán de Corrientes, nuestra emoción fue tal que quedamos como paralizados en nuestros lugares esperando que el equipo de protocolo nos indicara por donde subir al escenario. Yo con la Bandera de Corrientes en mano, no tardé en hacerla flamear orgullosamente en ese inmenso escenario, como queriendo en ella mostrar no solo a toda nuestra comunidad educativa sino también poner en alto la Educación Técnica y pública de nuestra provincia de Corrientes. En ese momento que duró unos pocos minutos, quise subirlos a todos al escenario, a los que estuvieron antes que yo en la escuela, a los que confiaron en mi trabajo, a cada uno de mis estudiantes, a mis maestros y profesores de mis escuelas de Itatí, a mi familia que siempre estuvo apoyando mis locas ideas, y en especial a mi abuela Clotilde Niella de Azcoaga, quien también vivió una experiencia similar cuando su querida escuela Nacional obtuvo un reconocimiento nacional en manualidades.

La premiación continuó y los puestos quedaron distribuidos de la siguiente forma: 8vo lugar para el proyecto "Sentir, percibir, expresar: una forma de aprender" de Río Negro, séptimo lugar "Laboratorio Móvil en domicilios y hospitales" de Salta, sexto lugar "Taller de Robótica Educativa" de Río Negro, quinto lugar Proyecto de Asistencia Social (PAS) BRAILLE de Río Negro, cuarto lugar "Escuela Secundaria Tekoa Fortín Mbororé" de Misiones, tercer lugar "En el rincón de los sueños, valoramos la primera infancia" de Tucumán, segundo lugar "Radio Gutiérrez", una radio escolar con apoyo audiovisual de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y el primer lugar obtuvo el proyecto "Producción de recursos multimediales y audiovisuales para el desarrollo de experiencias de investigación en la elaboración de productos tecnológicos para la comunidad regional y rural” de Jujuy. Ahí entendimos que los estudiantes que habían subido al colectivo que nos llevaba al Centro Cultural Kirchner eran de la Escuela de Jujuy.

Al terminar la premiación habló el Presidente de la Nación y nos invitaron a subir al escenario a los diez equipos docentes para realizar unas tomas, fue entonces que, con una mezcla de desparpajo y emoción propios del momento, dije a Mauricio Macri: “¡Señor presidente, una foto con los correntinos!” Se acercó, sin problemas diciendo: “¿Son los del auto eléctrico?” y así se tomaron varias imágenes, muchas de ellas por mi hermano desde la platea, que se reprodujeron en portales y diarios de Corrientes.

Al terminar todas las tomas fotográficas, nos dirigimos al hall principal donde nos brindaban un refrigerio para luego trasladarnos nuevamente al hotel y esperar el vuelo de regreso, mientras contestábamos los miles de mensajes de nuestros colegas, estudiantes y por supuesto la familia y amigos. German Soto se encargaba de atender los llamados de la prensa y comenzamos a ver en las redes la repercusión que había tenido nuestra participación en este evento. Esa tarde no tuvimos ninguna actividad, mi equipaje ya se encontraba junto a los de mis compañeros, entonces decidí a dar unas vueltas, estaba muy emocionada, feliz y aturdida, lloraba con cada mensaje recibido (cosa muy rara en mi), uno de esos mensajes decía: “Tere queremos una foto” era en el grupo de whatsaap de mi promoción de la escuela secundaria, fue ahí cuando pedí a Judith Camnasio que me tomara una foto mostrando la Bandera de Itatí que tengo en mi celular, y así con los ojos hinchados de llorar, publiqué en mis redes sociales agradeciendo la educación pública recibida en mi pueblo. Esa cara con ojeras y lágrimas eran el reflejo de los que estaba viviendo y no tenía por qué ocultar.

Esa noche llovió y a la madrugada salimos rumbo a Aeroparque a tomar el vuelo de las seis.






Con mi Bandera de Itatí

El regreso

Salimos con llovizna de Buenos Aires y una hora y media después retirábamos nuestros equipajes en aeropuerto Piragine Niveyro de Corrientes. Griselda Muñóz se encargó de que todos fuéramos directamente hacia la escuela y cerca de las ocho estuvimos allí como si fuera un día normal de clases. Pero tal fue nuestra sorpresa, que nos recibieron con carteles elaborados por nuestros estudiantes y la banda de la Policía de la Provincia, allí entregamos la Bandera de Ceremonias, la medalla y el diploma que habíamos custodiado celosamente por 24 horas. Nuestro recibimiento fue hermoso, cálido, con un poco de glamur y con mucho cariño, como suelen ser los festejos en Beltrán. Los abrazos y las fotos se reprodujeron mil veces, nunca voy a olvidar un cartel que hicieron mis estudiantes de 7mo 1era que decía “Tere tiene aguante”, y el pizarrón con un banner que decía “9no puesto Maestros Argentinos bienvenidos ganadores”. Todo era fiesta y emoción, tanto es así que hasta bailamos un chamamé (km 11) al son de la banda, y luego compartimos un gran desayuno en secretaría. La lluvia intermitente no opacó el festejo, ni mucho menos las ganas de seguir trabajando por una Educación pública de calidad. 

La experiencia “Maestros Argentinos, sin dudas quedará entre mis mejores recuerdos, no como un evento de rasgo exitista, sino con el honor de haber formado parte del primer equipo de docentes correntinos en conseguir este galardón.  

Este reconocimiento no me encandiló, por el contrario, al otro día de haber llegado a Corrientes, seguí trabajando como cada día en mi querida escuela. Al recordar este premio renuevo mi compromiso con la Educación Técnica pero sobre todo con cada uno de sus protagonistas: los estudiantes.
















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