Hace muchos pero muchos años, antes de ingresar a la escuela primaria, tenía la costumbre de jugar al negocio vendiendo cualquier cosa a mis clientas (que eran mis muñecas). Para mi, lo más atractivo de mi negocio, no era el rubro que cambiaba al instante de acuerdo a mi ocurrencia, sino la caja registradora que tenía siempre llena de "platitas". Los pequeños billetes eran los papelitos identificadores de te: los amarillos habían muchos (eran los de te negro), sin embargo los verdes (de te de boldo) y rojos (de te de manzanilla) no habían tantos. Cada papelito representaba un billete, y aunque no tenía idea de la cifra, generalmente al rojo le ponía más valor porque siempre era el que tenía menos, entonces: los rojos valían "muchos pesos", los verdes "más o menos" y los amarillos valían "pocos pesos". Esa era la unidad monetaria de mi imaginario negocio. La "caja registradora" era una caja maple para seis huevos y se cerraba con una banda elástica (supuesta cerradura) para que nadie me robara la plata, tenía el sonido imaginario al abrir la caja y generalmente ingresaba "mucho dinero" y los vueltos eran muy escasos. Un día alguien me dió la idea de tener "más plata" arrancando las hojas de una planta, y al principio me gustó la idea de esa "emisión monetaria totalmente desregulada", aunque la decepción vino cuando las hojas verdes se volvieron amarillas y recordé que papá decía que los billetes falsos eran los únicos que podian cambiar de color. No se cuánto tiempo después, pero sí se que en mi 5to cumpleaños me regalaron un pequeño supermercado con mercadería de plástico lista para armar góndolas, fue uno de los mejores regalos que tuve. El supermercado también tenía monedas, pero no billetes. En Argentina el peso se iba devaluando dando paso al austral, no entendía lo que eso significaba pero escuchaba decir que los billetes valían más que las monedas, así que estuvo más vigente que nunca mi caja registradora llena de "platitas" cuadradas de tres colores. Cuando termiaba de jugar al negocio, les enseñaba a mis clientas (las muñecas) qué "plata" valía mas y cómo debían guardar sus billetes para que pudiesen comprar todo lo que quisieran.
sábado, 11 de enero de 2025
Las platitas
Casi nunca tomo te, pero cada vez que veo los identificadores de colores, no puedo dejar de recordar "la platita" de mi vieja "caja registradora" de cartón.
Hoy, muchos pero muchos años después, en uno de los lugares donde jugaba "al negocio", y tomando un té que, casualmente tiene el color de "la platita que más valía", me vienen a la memoria detalles que, en el trajín cotidiano paso por alto, y sin embargo están bien guardados en la memoria, como aquellas platitas en la caja registradora de cartón.
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