Niños, jóvenes y adultos la llamaban “Rosita”, siempre sonriente y con miles de ocurrencias, cada vez que la visitábamos tenía una tarea para dar, pero a la vez te retribuía con varios favores. Hablar con ella era más bien escuchar sus miles de historias, donde se mezclaban hechos cotidianos, históricos, familiares, artísticos, historias de animales y plantas con música de fondo de los pianos que sonaban mientras sus alumnos estudiaban. Muchas veces ya sabíamos de memoria lo que estaba contando, pero volver al escuchar su relato seguro nos despertaba una carcajada.
Fue un personaje querible, hija mimada de un
músico del que veneró su memoria, y ella misma fue una verdadera artista. El
último año de piano lo hice con ella, y creo que todavía siento el
"chasquido" de mis dedos para imitar su inigualable destreza. A su
lado aprendí a organizar eventos culturales desde la impresión de invitaciones,
hasta el control de luces de la sala de conciertos.
Por más de 50 años estuvo acompañada por su esposo
Alberto Turco, un italiano con un carácter especial que se dedicó a complacerla
y ayudarla en cada uno de sus proyectos.
No recuerdo su casa con puertas cerradas, ya
que el pasillo de ingreso al Conservatorio era un desfile de alumnos y ex
alumnos de todos los tiempos. Su casa se convirtió en albergue para muchos
estudiantes del interior de Corrientes que buscaban mejorar su futuro en
Capital.
Los animales, tan amistosos como su dueña, completaban
el ambiente tan particular de su casa. Gatos, perros, faisanes, pavos reales, tortugas
y hasta un mono fueron integrantes de la gran familia que formaba con todo
aquel que compartiera un momento con ella.
¡Cuántas anécdotas, frases, sonidos y hasta
olores vienen a mi mente! En vida no recibió el reconocimiento que hubiese
merecido, y creo que aún hay una deuda pendiente con su memoria. De todas
formas, hoy 30 de agosto, al recordar a su Santa Rosa de Lima, creo que, aquel
que la conoció recuerda su cumpleaños, y más que seguro una anécdota con ella.
ROSA MARÍA VIOLA DE TURCO, que el cielo hoy te
dedique un concierto mientras nosotros, acá, seguimos recordándote sonriente y
ocurrente.
30/08/2020