martes, 24 de marzo de 2020

Una piedra llamada virus

A mis estudiantes de 5to 1era, 5to 3era, 6to 1era, 6to 2da, 6to 3era, 7mo 1era y 7mo 3era del ciclo lectivo 2020 de la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán de Corrientes Argentina

Muchas veces en la vida nos toca vivir situaciones que nunca se nos pasaron por la mente, algunas de ellas son lindas y las disfrutamos, pero otras caen como piedras que dificultan nuestro camino, nuestra visión.
Hoy estamos atravesando un trecho del camino donde nos encontramos con algunas piedras que debemos sortearlas para seguir caminando, y en este trecho empezamos a darnos cuenta cuan importantes son las pequeñas cosas que pasan todos los días: el levantarnos temprano para ir a la escuela, el compartir con los compañeros, el escuchar (o no) a los profesores, volver a taller luego de una mañana agotadora, hacer los trabajos en casa, y después volver a comenzar otro día con una rutina parecida.
Sin embargo, eso que nos parecía poco importante, hoy empezamos a ver como necesario en nuestras vidas, y si bien la tecnología nos ayuda a continuar aprendiendo, resulta difícil no poder compartir el espacio físico, leer los gestos del otro, escuchar una carcajada o hasta percibir una mirada de rabia.
Nada de eso podemos hacer hoy, sin embargo acá estamos esperando que pase el “COVID-19” que aqueja al mundo y un poco nos asusta porque amenaza a nuestros seres queridos.
Acá estamos porque queremos seguir, queremos llegar a la meta de ser TÉCNICOS, queremos progresar, queremos tener una vida mejor, y sabemos que lo podemos hacer.
Alguna vez nuestro patrono Fray Luis Beltrán dijo: “Si los cañones deben tener alas, los tendrán” e hizo todo lo posible para que SU, General San Martín fuera con las mejores armas y estrategias a enfrentar al enemigo. Así también hoy nosotros, intentamos continuar este trecho del camino de la vida donde nos tropezamos con una piedra llamada virus, que nos impide ir a la escuela, pero no nos quita las ganas de aprender.
Como San Martín y Beltrán, les propongo continuar sin ignorar las dificultades pero enfocándonos en nuestros objetivos: Quedarnos en casa a estudiar en red.
Como San Martín y Beltrán, tu curso y yo somos una dupla, y también como ellos tenemos una batalla que ganar: cuidarnos y superarnos cada día.
Esto recién comienza, pero será un buen comienzo si entendiste que podemos caminar juntos también este trecho del camino.
¡Vos podes hacer un buen trabajo!
Cuidate, quedate en casa ahora, para volvernos a ver en nuestra Técnica Beltrán.

Profe Tere



lunes, 16 de marzo de 2020

La Escuela Normal de Itatí: Un cincuentenario entre festejos, melancolía y reflexiones

Hace unos meses se percibe en Itatí un clima raro con olor a nostalgia y alegría, como una conjunción de generaciones hablando en un mismo idioma, un idioma que pretende festejar algo fecundado por un grupo de Itateños y que hoy, nosotros, 50 años después, somos testigos de ese sueño realizado.

La Escuela Normal Superior “Doctor Pedro Bonastre” cumple 50 años de trayectoria, y con ella todo un pueblo se presta a festejar tantos años dedicados a la formación de jóvenes itateños y foráneos, quienes, residiendo transitoriamente, también se han nutrido del saber impartido por esta institución.

Durante todos estos años, en la Escuela Normal se han vivido momentos en el que se mezclaron el amor hacia las ciencias, el deporte y la fe, inmersos en la idiosincrasia correntina. Un gran número de docentes ha pasado por sus aulas, algunos lugareños y otros que, con sacrificio diario y los inconvenientes propios del transporte de la época llegaban hasta esta institución dando de sí lo mejor.

No en vano la escuela lleva el nombre de Pedro Bonastre, destacado emprendedor itateño, tal vez como un vaticinio de lo que iba a ser después, una casa de estudios forjadora de generaciones de profesionales, pero por sobre todo hombres y mujeres de bien que, dispersos por el mundo, la llevan como emblema.

El acontecimiento que hoy nos congrega es un hermoso motivo para evocar las aspiraciones de ese grupo de docentes y colaboradores que percibieron una necesidad insatisfecha en el plano educativo itateño cuando otros no veían. Esa necesidad que habla del deseo de superación ya no como una cuestión personal, sino como ansias de realización para todo un pueblo que por ese entonces pretendía crecer en cantidad y calidad. Qué importantes fueron ellos, los primeros profesores, que con un afán desmedido y sin escatimar esfuerzos se ocuparon de, no solo, emprender este nuevo proyecto sino encaminarlo hacia el objetivo fundamental de facilitar la educación secundaria, hasta ese entonces vedada para quienes se veían imposibilitados de emigrar en busca de ella.

Quienes hemos transitado por sus aulas, sabemos que, como toda organización ha pasado por momentos difíciles, tuvo que soportar grandes tempestades y las hemos sufrido, pero tampoco podemos olvidar los amaneceres llenos de sol, reflejados en los insignes momentos cuando, con todo esmero, preparábamos las ferias de ciencias o campeonatos deportivos.  Con los años esos momentos se fueron extendiendo, con la ya tradicional “Fiesta de las Promociones” de cada 28 de diciembre, día en que con los compañeros compartimos las anécdotas del pasado entrelazadas con las vivencias actuales experimentadas por cada cual.

Ser egresada de esta casa de estudios me lleva a sentir un orgullo lógico y prudente, cada vez que corresponde señalar su nombre como parte de la trayectoria educativa en el aspecto profesional, pues esa fue la formación que recibí y la que jamás significó impedimento alguno para continuar estudios posteriores incluso diferentes a la orientación del bachillerato.

Es importante además que, en el marco de estos festejos, por cierto, muy merecidos para la sociedad itateña, nos llamemos a la reflexión sobre la trascendencia de esta celebración, no solo como un acontecimiento histórico más, sino como un balance institucional de lo vivido durante este cincuentenario, con el solo objetivo de no perder la ruta trazada por aquellos pioneros a quien debemos gran parte de la educación itateña.

Teresita González Azcoaga - Egresada de la 30ma Promoción

16 de marzo de 2012




Las platitas

Hace muchos pero muchos años, antes de ingresar a la escuela primaria, tenía la costumbre de jugar al negocio vendiendo cualquier cosa a mis...