En solo 36 años esta mujer, logró hacer de su querido Itatí un lugar donde se combatía la ignorancia, ofreciendo todas las oportunidades que estuvieran a su alcance con la ayuda de otros emprendedores como el Dr. Juan Carlos García.
Con su
personalidad enérgica, optimista y emprendedora, participó de numerosas actividades,
dirigidas todas a buscar el bien de su pueblo, para el cual estudió y se
preparó.
Poniendo en
evidencia las necesidades de su Itatí, logró captar la atención del pueblo,
involucrando a referentes de su época en la titánica tarea de fundar una
escuela. Logró que todos colaboraran para su noble objetivo, y sin importar lo
que donaran, todo le sirvió para levantar la escuela que, a la que luego de
casi un siglo, le pusieron su nombre.
Paradójicamente
contrajo una tuberculosis mortal en las precarias aulas donde se brindaba por
entera a sus niños, enfermó y falleció preocupada por la educación itateña, desatendiendo
sus propias necesidades que se fueron agravando, no solo con su enfermedad,
sino además con el cese de sus ingresos.
Por mucho
tiempo fue recordada como un personaje casi pasajero, pero el tiempo revalorizó
su figura cuando aquella escuela, esa misma que había fundado, permaneció
siendo pública y gratuita, tal como ella lo soñó.
Su huella
quedó no solo en el recuerdo cariñoso de su familia, sino además como un norte
para quienes dejamos parte de nuestra vida en las aulas.
Que su
profunda y celeste mirada, nos acompañe desde el cielo a todos los que tratamos
de imitar su acción en las aulas, y soñamos y trabajamos por el Itatí próspero
que nos merecemos. "Balbina Niella, la Maestra del pueblo de Itatí"
Teresita González Azcoaga
05/02/2020